IQRN: LUIS MELLA Y OCTAVIO SÁNCHEZ, TRAYECTORIAS DE SERVICIO, CRECIMIENTO Y VOCACIÓN

 

Dos funcionarios que han entregado gran parte de la vida, a nuestra casa de estudios superiores en labores trascendentales del funcionamiento institucional. Dos vidas, dos historias que son importantes de resaltar, debido a su trabajo, vocación y los años al servicio de la comunidad utalina.

Luis Mella suma cuarenta años en la Universidad de Talca y Octavio Sánchez veinticinco años en sus funciones.

En tiempos distintos, ambos llegaron al cargo de auxiliar de laboratorio y gracias a la especialización que han tenido, lograron escalar haciendo carrera dentro de la U Talca, ocupando actualmente el sitial de Técnico de Apoyo, algo no menor si se tiene en cuenta que prestan servicios profesionales en el área química, con todos los protocolos de seguridad que amerita.

Valoración del ambiente laboral y de las continuas capacitaciones, es el denominador común entre ambos funcionarios, al momento de repasar los largos periodos en que se han desempeñado en el campus Lircay.

El Querido “Mellita”

Luis Enrique Mella Rojas, cariñosamente apodado como “mellita” es un talquino de 63 años, quien lleva más de cuarenta años al servicio de la Universidad de Talca.

Casado con Sandra Durán con quien conformó una hermosa familia, que componen además sus hijas Bárbara, Camila y Lisette.

“El apoyo de mi esposa e hijas ha sido fundamental en estos años de trabajo en la universidad”, destaca en el inicio

Una vida ligada a la U Talca

Llegó a la Universidad a prestar servicios externos, y debido a su gran desempeño, posteriormente fue contratado por la casa de estudios.

“Llegué al casino, como auxiliar en los jardines, luego en el interior y después se dio la posibilidad de entrar acá a la Universidad. Estoy desde julio del año 1986 trabajando para la U Talca, fui guardia, pasé a los jardines, después como auxiliar y ahora técnico de apoyo”.

“He realizado hartos cursos, bastante completos. Me gusta el trato que hay hacia uno, con los profesores se aprende bastante”, destaca.

Aunque en el inicio era más bien retraído e introvertido, hoy en día es  casi una necesidad ver su sonriente rostro “echando alguna talla” que alegra la jornada laboral.

“Recuerdo cuando llegué acá era tímido, tenía apenas veinte años, he aprendido gracias a las responsabilidades que a uno le entregan. En la universidad he ido creciendo año tras año, era un muchacho tímido, ya que no hablaba mucho, pero en este trabajo hay que comunicarse y el hecho de estar acá lo pude hacer. Agradezco los horarios y distintas facilidades. He realizado cursos los días sábado, para estar a la altura”, señala.

La identificación con la U Talca también llegó a su descendencia.

“Mis dos hijas salieron de acá; una es fonoaudióloga y la otra es ingeniera, mientras que la menor también quiere ingresar acá, ha sido toda una vida ligada a la Universidad”, señala orgulloso.

Su familia, el mayor soporte del querido "Mellita".

Su familia, soporte fundamental para “Mellita”.

Finalmente, agradece a funcionarios y académicos por el trabajo en conjunto, “estoy agradecido de los profesores que entregan confianza en uno y apoyo, sobre todo”, resalta.

Don Octavio, de la Electricidad a la Química

Octavio Enrique Sánchez Pedrazzini, también originario de la ciudad del trueno, tiene 54 años y su vínculo con la U Talca data del año 2001.

Casado con Anita Abarca, con quien son padres de Anita, Octavio y Sebastián. También abuelos de Amalia y Julián.

“Mi función es atender los laboratorios de docencia; fijar material de vidrio, ver los reactivos químicos que se ocuparán, lavar material que se ocupe y ver equipos, entre otras cosas”.

Ya suma veinticinco años en la U Talca.

¿Cómo afronta la complejidad de trabajar con sustancias químicas?

“Tiene su grado de complejidad, pero las capacitaciones que he tenido me han servido para utilizar adecuadamente y adquirir conocimientos para seguridad”.

Junto a su familia, núcleo que representa su máximo orgullo.

“Me gusta el ambiente laboral en el que trabajo, venía del rubro de la construcción, ya que estudié electricidad y el ambiente era muy diferente al de acá. Trabajo tranquilo, con buen horario, que permite estar más tiempo con la familia”, destaca el funcionario.

“Me siento bien trabajar acá, he encontrado otra familia laboral; que podrían considerarse como hermanos, tíos y primos laborales. Hay un buen ambiente, creo que la gente en general es muy unida y acogedora”.

Sin embargo, su llegada fue con algún grado de preocupación, ya que cambiaba de rubro y eso lo llevó a prepararse para asumir el desafío.

“Cuando llegué tenía un poco de susto, ya que era una rama (Laboratorio de Química), en la cual no había estado nunca, así que me conseguí una guía para aprender sobre los materiales de vidrio y saber algo antes de llegar”.

“Es un orgullo trabajar en la Universidad de Talca, que se caracteriza por ser una buena institución, que sobresale en la región del Maule. Hay un buen ambiente y trato”, destaca.

El crecimiento del Instituto de Química de Recursos Naturales, ha sido en conjunto con el suyo, algo que valora en su carrera.

“Cuando llegué hace tantos años, todo era distinto, más pequeño. Ser parte del crecimiento institucional, viendo lo que es ahora el Instituto de Química es súper agradable. He conocido a muchos alumnos y ver que ahora son profesionales con un crecimiento en todo aspecto, es muy grato”, destaca.

Estabilidad y emoción

Como cualquier trabajador, el concepto de estabilidad es fundamental, por ello, ser parte de la U Talca, le otorga tranquilidad.

“La sensación familiar que provoca trabajar acá también es grata, ya que uno sabe que tiene su periodo de vacaciones, también la universidad se preocupa de la familia haciendo actividades familiares, lo que es bueno”, destaca.

Para su colega Luis Mella tiene sentidas palabras, “es como un hermano”, un gran apoyo y los directores que siempre han sido conscientes de nuestro trabajo. En general, la gente que trabaja acá es amigable y muy cercana”, destaca en el cierre.

Ambas entrevistas se realizaron en la oficina que comparten en la planta baja del IQRN, tenían de visita a la académica Margarita Gutiérrez, quien se retiraría para que entregaran los respectivos testimonios, pero ambos le pidieron que se quedara, a quien  le demuestran cariño, agradecimiento y admiración. Coinciden que “la profesora Margarita, representa el respeto y aprecio que nos tenemos con los profesores”, según resaltó finalmente, Luis Mella.

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