En el continuo desarrollo de búsqueda de información, el doctor Mariano Walter Pertino se encuentra desarrollando una investigación inserta en proyecto sobre el descubrimiento de compuestos para tratar la enfermedad de Chagas, la cual es transmitida por un protozoario llamado Trypanosoma cruzi.
El académico del Instituto de Química de Recursos Naturales de nuestra Universidad centra su investigación en el desarrollo de nuevas alternativas para combatir una enfermedad que también está presente en nuestro país.
Esta es una de las llamadas enfermedades desatendidas, existiendo en la actualidad un universo de ocho millones de personas infectadas en el mundo, generalmente de estratos sociales bajos, y con riesgo de ser contagiadas aproximadamente cien millones de personas.
Considerada una de las enfermedades desatendidas, la enfermedad de Chagas afecta actualmente a cerca de ocho millones de personas en el mundo, mientras que alrededor de cien millones viven en zonas de riesgo de transmisión, principalmente en comunidades vulnerables.
“En Chile han existido casos, pero está bastante contenido. Se da en las zonas rurales del norte, la zona más cercana a Perú, por ejemplo. Crece mucho en la zona de calor, en el norte de Arica a Parinacota se han reportado casos, pero es del orden del uno por ciento de la población, la cual se ha visto afectada”, contextualiza el destacado científico.
“En Chile la enfermedad de Chagas continúa presente, aunque la transmisión por el insecto vector se encuentra controlada gracias a las medidas implementadas por las autoridades sanitarias. La enfermedad es endémica desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de O’Higgins, principalmente en sectores rurales y periurbanos. En la actualidad, uno de los principales desafíos es la transmisión congénita, de madre a hijo, por lo que el diagnóstico oportuno y el tratamiento siguen siendo fundamentales”, explica el científico.
“Lo que buscamos es el equilibrio perfecto: que el compuesto elimine al parásito, pero que no dañe las células del paciente”, explicó el científico.
Más adelante, detalla el cómo se transmite la citada enfermedad.
“Es transmitida por la vinchuca, este insecto tiene este protozoario en su intestino y cuando pica y defeca, en sus heces deja el parásito. La persona siente que algo le picó, comienza a rascarse y por la misma herida que dejó, ingresa el parásito Trypanosoma cruzi”, señala.
“La enfermedad es transmitida por la vinchuca. Este insecto alberga el protozoario Trypanosoma cruzi en su intestino y, cuando se alimenta de sangre, suele defecarcerca del sitio de la picadura. Al rascarse, la persona facilita que el parásito presente en las heces ingrese al organismo a través de la herida o de las mucosas”, explica.
“A través de la sangre ingresa a las células, se reproduce y genera daños al cuerpo humano, siendo los principales afectados el corazón, los músculos e incluso puede llegar a producir la muerte. En algunos casos puede ser asintomática, pudiendo haber personas que puedan estar diez años infectadas y no se dan cuenta, hasta cuando puede ser muy tarde, habiendo sido infectado todo su cuerpo”, enfatiza el profesional.
“Una vez en el organismo, el parásito invade las células y se multiplica, pudiendo provocar daños en distintos órganos, especialmente en el corazón y, en algunos casos, en el sistema digestivo. La enfermedad puede permanecer asintomática durante muchos años, por lo que algunas personas desconocen que están infectadas hasta que aparecen complicaciones, las que pueden ser graves e incluso poner en riesgo la vida”, enfatiza el académico.
Sobre la transmisión de la infección, el académico nos señala que el riesgo no es tan alto, en relación con otros males, lo cual hace que esté en control.
“Se transmite a través del vector que sería la vinchuca y por picadura, pero también por trasplante de órganos, donación de sangre, o de madre a hijo. No hay otras formas, y eso hace que no esté bastante propagada”, indica.
Sobre la transmisión de la infección, el académico explica que el riesgo de contagio no es tan elevado como el de otras enfermedades infecciosas, debido a que las vías de transmisión son limitadas y se encuentran bajo vigilancia sanitaria.
“La principal vía de transmisión es a través de la vinchuca, cuando las heces del insecto contaminan la herida de la picadura o las mucosas. También puede transmitirse mediante transfusiones de sangre, trasplantes de órganos, de madre a hijo durante el embarazo y, en casos excepcionales, por alimentos contaminados. Estas formas de transmisión hacen que la enfermedad no se propague con la facilidad de otras infecciones”, señala.
Trabajo
Con el objetivo de contribuir al desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas, el investigador lidera un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt Regular 1240129), en el que trabaja junto a tesistas y profesionales del Centro para el Desarrollo de la Investigación Científica (CEDIC) de Paraguay.
El académico explica que la investigación, iniciada en 2024, busca identificar nuevos compuestos con potencial para tratar la enfermedad de Chagas.
“Nuestro objetivo es descubrir nuevos compuestos capaces de combatir Trypanosoma cruzi, el protozoario responsable de la enfermedad de Chagas. Actualmente existen solo dos fármacos aprobados para su tratamiento, pero ambos presentan importantes efectos adversos y una eficacia limitada, especialmente en la fase crónica de la enfermedad”, señala.
Más adelante, el investigador entrega detalles del trabajo que desarrolla junto a su equipo.
“Estamos sintetizando nuevas series de compuestos a partir de productos de origen natural. Trabajamos con moléculas aisladas de plantas, las modificamos químicamente y posteriormente evaluamos su actividad frente a Trypanosoma cruzi en sus distintas etapas de desarrollo. De esta manera obtenemos información que nos permite identificar nuevos candidatos con potencial para convertirse en futuros tratamientos”, explica.
El académico destaca que el objetivo principal de la investigación es generar conocimiento que contribuya al desarrollo de mejores terapias contra la enfermedad.
“Lo ideal sería encontrar un compuesto altamente efectivo, capaz de eliminar el parásito sin afectar las células sanas del organismo. Un buen candidato debe presentar una alta selectividad: si elimina tanto al parásito como a las células del huésped, no podrá convertirse en un medicamento seguro”, puntualiza.
Finalmente, resume el desafío que guía este tipo de investigaciones con una idea sencilla:
“Lo que buscamos es el equilibrio perfecto: que el compuesto elimine al parásito, pero que no dañe las células del paciente”.

